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METODOS DE EVALUACION DE LA FUERZA MUSCULAR DE EXTREMIDAD INFERIOR EN DEPORTISTAS.

Carlos Ulloa Jaramillo
carlos.ulloa@ulagos.cl

La función del músculo es generar fuerza para producir tensión o desplazamiento (trabajo) transformando la energía química de los alimentos en energía mecánica. La contracción muscular ha sido ampliamente estudiada y relacionado con el movimiento con una visión micro y macroscopica. La capacidad de desarrollar tareas físicas constituye una dimensión extraordinariamente importante para nuestra realización como seres humanos; por ello, no es extraño que su pérdida o disminución sea una de las causas fundamentales de invalidez y deterioro de la calidad de vida.

Si se lleva este concepto al terreno del deporte competitivo, será de vital importancia el desarrollo de la fuerza muscular tanto en condiciones estáticas y dinámicas, mas aun la determinación del equilibrio muscular traducido en el concepto de balance.
La utilización de esta información permitirá predecir ciertos fenómenos asociados al entrenamiento y rehabilitación .Idealmente empleando parámetros de fácil acceso, bajo costo y aplicables a una determinada población. Con esto se asegura la reproducibilidad de ciertos elementos de evaluación, los cuales se pueden correlacionar, obteniendo resultados que tienen como objetivo adelantarse en la pesquisa de ciertos desequilibrios musculares.

Si se considera que en la mayoría de los gestos deportivos, toda contracción concéntrica va precedida de un estiramiento muscular, la importancia que actualmente se da al mecanismo pliométrico de trabajo muscular, también conocido como Ciclo Estiramiento-Acortamiento (CEA), que Verkhoshansky (1999) define como la capacidad específica de desarrollar un impulso elevado de fuerza inmediatamente después de un brusco estiramiento muscular. Siendo la capacidad de pasar rápidamente del trabajo muscular excéntrico al concéntrico. Esta es la base del entrenamiento pliométrico, aplicado actualmente en gran número de disciplinas deportivas.

El entrenamiento utilizando el salto es muy antiguo. Desde lejanas épocas las competencias de salto largo o sobre obstáculos eran habituales.
En los años 20 los atletas los comenzaron a usar en forma sistemática en sus entrenamientos. La aparición en los 60 de Valery Brummel, saltador de alto soviético, y la divulgación que se hizo de su muy intenso método de entrenamiento, provoco en la etapa posterior a la Olimpiada de Roma, un creciente interés por los trabajos que realizaba en la Unión Soviética y su posible transferencia a otros deportes.

​ Fue V.M. Zaciorsky quien utilizó en 1966, por primera vez, el vocablo “pliométrico”. El autor buscaba con este término expresar el alto grado de tensión que producía un grupo muscular en la sucesiva y veloz secuencia de tensión excéntrica-contracción concéntrica. Paralelamente el profesor Rodolfo Margaria realizaba en Milán investigaciones fisiológicas y biomecánicas de este “nuevo” tipo de movimiento, considerando al conjunto del grupo muscular como un todo. Se jerarquizó la importancia de la contracción isotónica del músculo preestirado llevando a expresar a dicho autor: “…en casi todo tipo de ejercicio muscular la contracción pura isotónica o isométrica es una excepción”.

Verkhoshanski en 1967 realizo experimentos con diferentes tipos de saltos pliometricos buscando obtener mayores rendimientos en la fuerza explosiva.
En las décadas del 70 y el 80 diferentes científicos, especialmente en Finlandia, Italia, E.E.U.U. y la Unión Soviética, demostraron los beneficios que producían los entrenamientos que utilizaban ejercicios con efectos pliometricos. Fueron decisivos los estudios y trabajos de Zanon, Bosco, Cavagna, Komi, Verkhoshanski, Chu y otros que permitieron aplicar los principios biofísicos a la metodología concreta del entrenamiento.

A partir de entonces se generalizo su uso en diferentes deportes donde era necesario poseer buenos niveles de salto (voleibol, básquetbol, handbol, saltos atléticos, etc.) y a otras disciplinas, como complemento y culminación de la fuerza explosiva (béisbol, fútbol,, esquí , etc.)

La fuerza muscular es uno de los principales factores que influencian el rendimiento en las actividades deportivas. El éxito en muchos deportes esta estrechamente relacionado a la habilidad del atleta para desarrollar la fuerza muscular. La tensión específica, es una medición de la fuerza por unidad de área de sección transversal del músculo. Multiplicado por el área de sección cruzada muscular, la tensión específica puede estimar la magnitud del vector fuerza muscular, el cual es difícil de medir en humanos. Enoka (1994)
La fuerza muscular está condicionada por los siguientes factores: la edad; el sexo; la masa muscular; el tipo de fibra muscular, disposición y reclutamiento; las palancas; las condiciones psicológicas; la elongación muscular; la coordinación de los procesos neuromusculares; el entrenamiento y la capacidad de recuperación; la fatiga; los depósitos energéticos; y otros de menor incidencia como el tejido adiposo; la temperatura; el entrenamiento; la composición corporal; el número de articulaciones involucradas; dirección en que se aplica la fuerza y la longitud del músculo. Si se quiere desarrollar la fuerza, no solo se deben conocer estos factores sino también como se asocian o relacionan con el entrenamiento de la fuerza muscular. (Stam, Binkhorst y Nieuwenhuyzen 1994, Clark, Condliffe y Patten 2006, Karlson y Frykberg 2000, Natura, Dyrby y Andriacchi 2002)

En estudios previos (Takeya-Yagi 2002) la fuerza isométrica fue utilizada comúnmente para medir la tensión específica de los atletas. Sin embargo, como la mayoría de los movimientos deportivos son dinámicos, el método isométrico no es el mas apropiado para determinar las características musculares de los atletas. Por lo tanto, para medir la tensión muscular específica se debería utilizar una evaluación dinámica de la fuerza muscular, tal como la medición isocinética. Considerando que el método isoocinético es demasiado costoso limitando un acceso mas universal y teniendo en cuenta que el método isométrico por si solo no es el mas apropiado, se debiera incorporar una variable mas funcional como lo es el salto (aplicado en condiciones deportivas),de esta forma nos aseguramos que un método mas bien analítico tenga un complemento mas global consiguiendo así un sustento mas sólido para la predicción de posibles desbalances musculares.
Comúnmente, la fuerza y potencia muscular se determina mediante los siguientes métodos (Baltzopoulos & Brodie, 1989; Bosco, 1994; Kraemer & Fry 1995, pp. 115-138; Kraemer & Koziris, 1993; Moffatt & Cucuzzo, 1993; Perrin, 1993, p. 6; Sale, 1991)

Determinación de un RM. La valoración de la fuerza muscular mediante el levantamiento de pesas comunmente se determina mediante el peso máximo que pueda ser levantado durante un solo intento (comunmente conocido como una repetición máxima, o 1-RM).

Valoración isométrica. Esta medida evaluativa determina el potencial máximo del músculo para producir fuerza estática. La fuerza isométrica se mide en términos de peak de torque producido mediante una contracción isométrica máxima voluntaria. Los equipos utilizados para estas pruebas consisten de dinamómetros disponibles comercialmente, o aquellos construídos localmente. Los primeros dinamómetros cuantificaban la fuerza isométrica de tracción mediante una cable (conocido como tensiometría o medidor de tensión) (Bosco, 1994, p. 13; Mathews, 1978, p. 91). Estos dinamómetros determinan la fuerza isométrica de los músculos esqueléticos en articulaciones aisladas (Kraemar & Fry, 1995). Son muy populares las mediciones de la fuerza isométrica en la mano (dinamómetro de mano, el cual mide la fuerza prehensora). El valor predictivo de una evaluación de fuerza isométrica por si solo, puede entregar información importante más aun si se complementa con elementos funcionales tales como el salto.

Pruebas isocinéticas. Para poder realizar estas pruebas se requieren ciertos equipos especiales, conocidos como dinamómetros isocinéticos. En estas máquinas se aplica una velocidad constante concéntrica y excéntrica a través del movimiento articular. La resistencia que se produce en estos aparatos es el resultado de una “acomodación” de la fuerza o torque muscular aplicada en contra del mecanismo de resistencia a través del arco de movimiento de la articulación (Baltzopoulos & Brodie, 1989; Osternig, 1986). Durante las evaluaciones isocinéticas, la aplicación de la fuerza aplicada por el sujeto al aparato isocinético provoca que la resistencia resultante del dinamómetro corresponda de forma equitativa/uniforme a la accción muscular efectuada a lo largo de la gama completa del recorrido angular de la articulación, de manera que se provea una carga óptima de los músculos esqueléticos en condiciones dinámicas. Esto quiere decir que la resistencia creada durante la valoración isocinética equivale proporcionalmente a la fuerza muscular que se ejerce contra el sistema, (Baltzopoulos & Brodie, 1989; Perrin, D., 1993, p. 6; Osternig, 1986). La mayoría de los dinamómetros isocinéticos tienen la capacidad de evaluar el torque, trabajo, y potencia que producen las contracciones de los músculos esqueléticos a diferentes velocidades contantes que dispone el dinamómetro (Baltzopoulos & Brodie, 1989; Perrin, 1993, p. 6; Sale, 1991). Finalmente, se han propuesto ciertas ventajas de las pruebas realizadas mediante dinamómetros isocinéticos, a saber: (1) son más seguras en comparación con otros tipos de pruebas de valoración muscular, (2) se provee una resistencia acomodativa (el grupo muscular se ejercita a su potencial máximo a través de todo el arco de movimiento de la articulación), y (3) se facilita el análisis de la fuerza muscular (Osternig, 1986; Perrin, 1993, p. 6).

Pruebas isotónicas. Literalmente, el término isotónico significa la aplicación de una tensión (fuerza o torque) constante. Desde el punto de vista biomecánico, dicha tensión constante no se produce durante el levantamiento de las resistancias/pesos a través del arco de movimiento. No obstante, los modernos dinamómetros isotónicos disponibles comercialmente proveen una aceleración del movimiento durante la cual se controla la fuerza/torque. En estos sistemas, la valoración isotónica permite determinar la aceleración, velocidad peak, trabajo, y potencia efectuadas a diversas cargas pre-establecidas (fuerza o torque) (Sale, 1991).

Valoración del ciclo de estiramiento-acortamiento. En un gran número de disciplinas deportivas, los músculos esqueléticos trabajan mediante una carga de preestiramiento. Esto implica que sus movimientos consisten de una contracción negativa (excéntrica) seguida inmediátamente de una acción musculoesquelética positiva (contracción concéntrica). Debido a esta naturaleza de los deportes, es muy recomendable evaluar los sistemas de estiramiento-acortamientos en los atletas (Bosco, 1994, p. 14; Sale, 1991). Se ha sugerido que durante este período de estiramiento activo (trabajo excéntrico) de los músculos esqueléticos se almacena cierta cantidad de energía en los elementos elásticos de éstos; esto representa una energía potencial que podrá ser re-utilizada en forma de trabajo mecánico cuando inmediátamente a la contracción excéntrica le sigue una activación concéntrica (Bosco, 1994, p. 14; Bosco, Ito, Komi, Luhtanen, Rahkila, Rusko & Viitasalo, 1982; Bosco, Tihayi, Komi, Fekete & Apor, 1982; Thys, Faraggiana & Margaria, 1972; Cavagna, 1977; Cavagna, Dusman & Margaria, 1968). Este retorno potencial energético acumulado durante la fase excéntrica se conoce como utilización de la energía elástica almacenada (Anderson & Pandy, 1993; Komi & Bosco, 1978). Tradicionalmente, se han utilizados plataformas de fuerza para determinar la fuerza, trabajo, y potencia producido durante una prueba de salto (Bosco, 1994, pp. 14, 26; Sale, 1991). Más recientemente, se ha diseñado una prueba sencilla y relativamente económica para evaluar el ciclo de estiramiento-acortamiento, conocida como Ergojump de Bosco (Bosco, 1994, pp. 29-34; Bosco, Luhtanen, & Komi, 1983; Komi & Bosco, 1978). El instrumento consiste de una plataforma (semejante a un alfombra) conductiva (o capacitiva) conectada a una sistema de cronometraje electrónico/digital (microprocesador). El cronómetro se activa con los pies del sujeto. Por ejemplo, para determinar el tiempo de vuelo durante la ejecución de un salto, el sujeto se coloca con mucho cuidado en la plataforma capacitiva; ésta se activa automáticamente por el sujeto en el momento del despegue (salto, abre el circuito), y en el momento del aterrizaje (cuando el pie haga contacto con la plataforma, cierra el circuito). Se asume que el despeque y aterrizaje del salto se ejecuta en el mismo lugar de la plataforma (Bosco, 1994, p. 30; Bosco, Luhtanen & Komi, 1983). Este sistema permite calcular tiempo de vuelo, altura (h) del salto, el tiempo de trabajo (tiempo de contacto con el suelo), tiempo de contacto, potencia mecánica (expresada en vatios/kg), trabajo positivo (concéntrico) y negativo (excéntrico), tipos de fibras musculoesqueléticas activadas (aquellas de contracción rápida vesus las de contracción lenta), entre otras variables (Bosco, 1994, p. 30; Bosco, Komi, Tihanyi, Fekete, & Apor, 1982). Una variable importante que mide esta prueba de Bosco es la utilización de la energía elástica almacenada. Esto se determina restando la diferencia entre el CMJ y el SJ, (Komi & Bosco, 1978)

Para determinar la acción muscular del motor primario en la extensión de rodilla se han realizado múltiples estudios, algunos bajo condiciones estáticas (isométrica) y muchos bajo condiciones dinámica .Babault, Pousson y Ballay 2001 establecieron que el nivel de activación del cuadriceps femoral medido mediante la técnica de contracción nerviosa por interpolación mediante un impulso eléctrico en la flexión de rodilla a una velocidad de 50° por segundo entregaba resultados respecto al tipo de contracción. Las contracciones excéntricas y concéntricas dieron un valor bajo en relación a las contracciones isométricas máximas. Esta situación queda plasmada en las conclusiones de este estudio las cuales plantean que una activación muscular voluntaria depende básicamente de los niveles de tensión en que se encuentra el músculo y el tipo de acción muscular a la que se somete sea esta concéntrica, excéntrica o isométrica.

Un aspecto importante de resaltar es lo investigado por Nogura y Andriacchi 2002 en lo relacionado con el comportamiento de la articulación de rodilla durante la flexo-extensión profunda, situación que vale la pena destacar a la hora de observar las pruebas de saltabilidad descritas por Bosco, en la cual se requiere una flexión optima para no inhibir el ciclo de estiramiento-alargamiento. En este estudio se sometió a diecinueve sujetos a una carga constante durante una flexión de rodilla de noventa grados y se comparo con la carga realizada durante actividades de la vida diaria como caminar, subir y bajar escaleras, etc. Los hallazgos más relevantes de este estudio demostraron que el músculo cuadriceps femoral humano generaba una gran actividad electromiografica durante la flexión profunda, en contraparte este incremento de la fuerza extensora durante la flexión profunda de rodilla genera un proporcional aumento de la tensión a través de fuerzas compresivas a nivel de tendón rotuliano lo que se manifiesta en las distintas zonas articulares de la rotula. La trascendencia de este estudio fue que las condiciones en las que se realizo fueron muy relacionadas con actividades básicas de la vida diaria, relacionadas con el desplazamiento corporal y sobre todo bajo condiciones dinámicas.

Takeya y colaboradores 2002, plantea la contraparte al estudio anterior, es decir, lo realiza bajo condiciones estáticas. Se establece la acción del cuadriceps femoral en condiciones isométricas y con variaciones en la posición de la pierna. Bajo este contexto se privilegio el componente estático-analítico de la contracción muscular manifestado electromiograficamente en los siguientes grupos musculares: Vasto lateral y vasto medial con todas sus porciones. Respecto a la variación de la posición se establecieron tres: rotación tibial externa, posición neutra y rotación tibial interna. El aporte de este estudio fue establecer la acción muscular de los vastos femorales dependiendo de la posición del segmento pierna. Los resultados mas relevantes establecen que los músculos vasto oblicuo media, vasto medial lateral y aductor mayor presentan una actividad electromiografica significativamente mayor al comparar rotación tibial interna y posición neutra en cambio no hubo diferencia significativa en la actividad muscular al comparar la posición neutra versus rotación tibial externa.

Ambos estudios son la base para determinar que cualquier evaluación de la fuerza muscular flexo-extensora de rodilla requiere la combinación de elementos estáticos y dinámicos puesto que la manifestación total de la fuerza varia dependiendo de factores neuromusculares que podrían estar siendo condicionados por la posición del sujeto, la angulación de los segmentos tronco, muslo, pierna y pie. También es importante destacar que sujetos entrenados poseen una calidad muscular y neuromuscular que independientemente del método de evaluación les asegura una perfomance adecuada disminuyendo al máximo la posibilidad de lesión producto de la aplicación del test. Los instrumentos utilizados para determinar los niveles de fuerza muscular en miembros inferiores deben considerar entonces aspectos estáticos, dinámicos y funcionales asegurando de esta forma la obtención de información confiable que permita predecir grados de desbalance muscular, déficit en la coordinación tanto intra como inter Muscular de los grupos que intervienen en la flexo- extensión de rodilla y disminución del rendimiento manifestado en el salto en sujetos que requieren día a día poner a prueba dicha cualidad física.

Un método que controla aspectos variados de la contracción muscular y que puede cuantificar de forma mas objetiva parámetros estáticos y dinámicos son las pruebas isocinéticas pruebas que derivan del termino isocinesia que según Hislop y Perrine 1967 y Perrine 1968 significa velocidad constante y donde se pueden medir cualidades musculares y articulares bajo diversos patrones de contracción sean estos concéntricos, excéntricos e isométricos y considerando variadas velocidades de evaluación ( Hinson, Smith y Funk 1979). Según estos autores son variados los parámetros específicos que se pueden medir siendo los más importante y significativos: Fuerza máxima (torque máximo) expresado en newton/metros y en porcentaje de peso corporal, ángulo expresado en grados del peak de torque, trabajo total en relación al peso corporal expresado en joules, trabajo total relativo expresado en porcentaje del peso corporal, promedio de potencia (torque/tiempo) en relación al peso corporal en watts, promedio de potencia relativa en porcentaje del peso corporal, área bajo la curva lo que corresponde a la integral torque/tiempo y que representa el impulso, relación flexores/extensores expresado en porcentaje de torque máximo, trabajo total y potencia promedio, parámetro que es uno de los mas importantes a la hora de predecir el desbalance muscular. Habitualmente las mediciones de todas estas variables se hacen a distintas velocidades angulares (60-180-300°/segundo).

Otros estudios (Stam, Binkhorst, Nieuwenhuyzen y Snijders 1993) compararon los valores obtenidos de torque máximo a nivel de musculatura extensora de rodilla con distintos sistemas isocinéticos, empleando un dispositivo activo (dinamómetro de cuadriceps) y otro pasivo (Cybex II).el protocolo consistió en la evaluación de 20 sujetos sanos, voluntarios, sin antecedentes de lesión (once hombres y nueve mujeres). Se estableció que existen diferencias estadísticamente significativas en la obtención de los valores de torque máximo, concluyendo que el mecanismo de evaluación si bien entrega resultados que inicialmente podrían se homologables distan considerablemente sobre todo en la primera fase de contracción de la musculatura extensora de rodilla. La relevancia de este estudio apunta a la obtención de datos confiables que posteriormente puedan ser comparados con otros estudios bajo modelos iguales siendo un aporte muy consistente del punto de vista clínico.

Mohamed y colaboradores 2002, establecieron la relación entre fuerza, tensión y actividad electromiografica en la musculatura isquiotibial. En donde noventa sujetos fueron evaluados bajo condiciones isométricas y variando la posición de cadera y rodilla (nueve posiciones diferentes con angulaciones distintas para cadera y rodilla). La información electromiografica fue obtenida de los siguientes músculos: semimembranoso, semitendinoso, bíceps femoral, recto interno y sartorio. A partir de esta metodología se obtuvieron dos conclusiones importantes: el máximo torque de la musculatura flexora de rodilla

Hortobagyi y colaboradores 2005 estudiaron la relación cuadriceps-isquiotibial estableciendo un patrón coordinado de balance muscular. El patrón de marcha es un parámetro importante a la hora de establecer relaciones entre grupos agonistas y antagonistas a nivel de rodilla. Las fases de la marcha que reportan un mejor nivel de análisis se circunscriben a la fase de apoyo, ya sea, en el momento de la absorción como en la propulsión. Comparar sujetos sanos con pacientes con alguna patología de rodilla plantea establecer un patrón de coactivacion entre ambos grupos. La relación de balance muscular en actividades de la vida diaria es muy distinta a la que ocurre en condiciones de máxima solicitud muscular. El protocolo de evaluación utilizado para entregar información de este tipo de balance muscular es a través de electromiografía de superficie, considerando dentro del grupo flexor de rodilla al bíceps femoral y del grupo extensor al vasto lateral. Ambos músculos tienen un patrón de coactivacion similar. Cualquier alteración en la biomecánica de rodilla genera un cambio en el patrón secuencial de activación, destacando en el caso de la osteoartritis, un aumento de la tensión muscular a nivel de isquiotibiales. (Demostrado electromiograficamente). Un antecedente clave es el modelo utilizado en este estudio, donde la maxima actividad electromiografica fue obtenida por medio de una evaluación isocinética usando un dinamómetro KIN_COM, 500 h, Chatteux,inc. La posición de los sujetos fue sentado con 90° de angulación a nivel de cadera, rodilla y tobillo realizando todo el rango de la extensión de rodilla. Se realizaron máximas contracciones concéntricas y excéntricas de cuadriceps e isquiotibiales a una velocidad angular de 90°/ segundos debido a su correlación con las actividades de la vida diaria. Es importante establecer que el método utilizado para determinar el balance muscular se enfoca al nivel de actividad electromiografica del músculo, sin cuantificar los niveles de fuerza muscular.

Otro modelo de evaluación del balance muscular entre agosnistas y antagonistas a nivel de rodilla es lo planteado por Clark y colaboradores 2006. El modelo fue aplicado en sujetos con secuelas de accidente vascular encefálico, los cuales debieron someterse a algunos criterios de inclusión ( 18 meses de evolución, compromiso de un hemicuerpo, no presencia de dolor en todo el rango de movimiento, medicación estable y controlada,etc). Dos fueron los parámetros utilizados para la medición. Fuerza isométrica máxima voluntaria, la que fue medida con un dinamómetro en una mesa de cuadriceps con un ángulo de flexión de rodilla de 70°, la duración de la contracción muscular isometrica alcanzo los cinco segundos, para minimizar los efectos de la fatiga las pausas alcanzaron el minuto de duración. El torque isoocinético se obtuvo a través de catorce mediciones de las cuales ocho corresponden a velocidades concéntricas (entre 30° a 240° /segundos) y seis mediciones a velocidades excéntricas (entre -30° a -180° / segundo). Este modelo solo cuantifica diferencias entre un hemicuerpo y otro en sujetos con algún grado de hemiparesia pero no determina correlación entre las dos pruebas.

Grabiner y colaboradores 1993 utilizaron un modelo donde predomina la contracción isométrica máxima voluntaria para determinar la actividad del grupo flexor de rodilla. Este modelo se utiliza para cuantificar e nivel de coactivación muscular después de una lesión de ligamento cruzado anterior. (Se considera un grupo control sin lesión) .No se correlaciona con el grupo extensor y se consideran dos posiciones angulares de rodilla, a 15° y 85° de flexión y con un tiempo de contracción de cinco segundos. Los resultados más importantes tienen relación con la coactivación del par funcional isquiotibial- ligamento cruzado anterior.

Herrera y colaboradores 2004 establecieron la correlación entre el torque isocinético máximo de cuadriceps y la potencia de la cadena muscular involucrada en el squat jump. Treinta y un hombres sanos y no entrenados con una edad promedio de 21.8 +1.03 años fueron sometidos a una medición antropométrica, una prueba de squat jump sobre una plataforma de contacto y una evaluación isocinética de cuadriceps. La potencia se calculó en base a la altura máxima de salto y el peso corporal de cada sujeto. El torque isocinético máximo de cuadriceps se calculó a velocidad angular baja de 60º/s (T60), intermedia de 180º/s (T180) y alta de 2400/s (T240) en una máquina isocinética. Potencia (P) y torque (T60, T180, T240) se expresaron en valores absolutos, en función del peso corporal (Pp, T60p, T180p, T240p) del sujeto y en función de la masa magra del mismo (Pm, T60m, T180m, T240m). El test de Pearson indicó la existencia de una correlación positiva y estadísticamente significativa (p<0,05) entre P y el torque isocinético máximo, en donde la mayor correlación se encontró entre P y T180 (r = 0.65). En función del peso corporal, las correlaciones fueron menores y la más alta coincidió con T180p (r=0.57). En relación a la masa magra, se encontraron los menores coeficientes de correlación, con una significancia baja para T180m y T240m (r = 0.35 y r = 0.37 respectivamente) o ausente para T60m(r = 0.19).

Todas estas herramientas permiten cuantificar objetivamente los niveles de fuerza, expresado en diversas unidades según el método empleado. La posibilidades de contrastar los resultados, relacionándolos, será clave a la hora de predecir. Y por ultimo no se debe olvidar la utilización de un método mas funcional el cual complementara la información analítica derivada de métodos isoocinético e isométricos. A partir de esto deriva la problemática, ya que de acuerdo a esta revisión se puede establecer la posibilidad de correlación entre test clásicos de medición de fuerza muscular (isocinético, isométrico e isotónico), sin embargo, la evidencia de las pruebas funcionales y su correlación con los métodos convencionales no esta establecido consistentemente (escasos estudios con pruebas funcionales) a pesar que lo funcional por si solo, si esta bien documentado.

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